
Una expedición intentará filmar cefalópodos de hasta 20 metros de longitud en un abismo marino frente a Asturias
La leyenda del monstruo de los abismos, inspiración para algunas obras literarias y que tanto temor provocó entre los marinos de otros tiempos, puede tener los días contados. Y es que conocer y comprender borra, al menos, ciertos miedos.
El próximo martes zarpará del puerto de Gijón la expedición "Transglobe films" con el objetivo de sorprender al calamar gigante en su habitat, después de que las pruebas realizadas con los equipos de filmación hayan resultado un éxito. Cámaras subacuáticas, minisubmarinos, equipos anclados a boyas y de arrastre han funcionado de forma correcta a mil metros de profundidad. También se ha adaptado la cubierta del buque oceanográfico "Investigador" para poder llevar a cabo el fondeo de las tres pesadas boyas y operar con el resto del material. Según las previsiones de los responsables de la expedición, ésta durará unas dos semanas.
El pasado otoño, los biólogos de la expedición científica "Proyecto Kraken" delimitaron una zona reducida del mar Cantábrico en la que habitan ejemplares de calamar gigante, la especie de invertebrados más larga del mundo. Durante dos semanas, dos buques oceanográficos realizaron por vez primera una campaña de filmación que resultó fallida por las adversas condiciones climatológicas imperantes.
El calamar gigante "Architeuthis dux" puede alcanzar los 20 metros de longitud y los mil kilogramos de peso, y habita en las profundidades marinas, entre los 400 y los 1500 metros, donde la presión es muy elevada y la luz del sol prácticamente no llega.
Las más de 30 apariciones de restos de estos seres abisales registradas en las costas asturianas durante los últimos veinte años han llevado a los investigadores a centrar su búsqueda en una sima submarina conocida como el caladero de Carrandi.
Los trabajos se desarrollarán a 35 millas de la costa asturiana. Los investigadores utilizarán boyas de 500 kilos para sostener los equipos de filmación mediante cables de acero de hasta 700 metros. Con los datos recopilados el año pasado sobre la temperatura y salinidad características del hábitat de los calamares gigantes, se ha comprobado que la zona alberga importantes bancos de bacaladilla, que constituye el principal alimento de esta especie.